PRIMAVERA ENTRE DOBLES EXPOSICIONES Y DESENFOQUES

Llega fiel a su cita, la primavera
tras unos meses oscuros de fria espera.

Reverdecen los prados, campos y montes
y se llenan de vida, yemas y brotes.

Desde el cielo contemplo éste milagro
del resurgir de la vida en sierras y llanos.

Un verde insolente hiere los ojos
y dulcifica el alma poquito a poco.

Donde hubo grises ramas, tristes y oscuras
hoy veo blancas flores de corazón púrpura.

Almendros y cerezos cantan a coro
la belleza que muestran en cada poro.

Qué designio del cielo obra el portento
de dar tanta belleza a la flor de almendro.
Qué misterio divino provoca el hecho
de dar tanto color a la flor del cerezo.

Ya se llenan tus ramas de pajarillos
y alegran las mañanas con bellos trinos.

Abejas liban néctar de blancas flores
para preñarlas de frutos de mil colores.

Si algún día no llega esta maravilla
no querré ya vivir ni un sólo día.

Podemos hacer casas, castillos, torres
pero nunca tus suaves y bellas flores.

Somos alcaldes, jueces, curas, soldados...
pero solo somos seres muy limitados.

Disfrutar de la vida y las pequeñas cosas
es saberse pequeño ante éstas obras.

Qué designio del cielo obra el portento
de dar tanta belleza a la flor de almendro.
Qué misterio divino provoca el hecho
de dar tanto color a la flor del cerezo.

Texto: José Manuel Trullén 
































 

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