Las cicatrices del tiempo (2) • El Color de la Decadencia. Micro-historias y Geometría.
Continuamos nuestro viaje visual a través de las paredes desconchadas. Si en la primera parte nos centrábamos en la textura pura y la abstracción, en esta segunda entrega quiero que nos fijemos en cómo estos desconchones interactúan con los elementos humanos y cómo el color se convierte en el protagonista del drama de la pared.
Compartir estas jornadas con Toni Clavel convierte la búsqueda en algo distópico, casi obsesivo. En estos escenarios de abandono, el color deja de ser un revestimiento para convertirse en un registro geológico. Lo que más nos impacta al caminar no es solo la tonalidad, sino la dinámica de la saturación.
Observamos cómo los rastros de pintura más recientes (un grafiti rápido o un brochazo de mantenimiento), mantienen una saturación vibrante, casi violenta, que lucha por destacar sobre el entorno. Son picos de color puro que parecen gritar frente a la inevitable palidez del resto de la fachada.Es el contraste entre lo que acaba de nacer y lo que está muriendo.
Por el contrario, los colores originales de la pared han entrado en una fase de “Desaturación natural”. El sol y la humedad han lavado los pigmentos, creando una transición suave y melancólica hacia tonos pasteles o grisáceos.
Es en ese “drama del color” donde ocurre la magia. Al saltar la pintura, se producen encuentros cromáticos imposibles de planificar: el choque de un magenta saturado que sobrevive en una capa inferior contra el ocre terroso del adobe al descubierto. Es una armonía accidental donde la saturación se distribuye por parches, guiando nuestra mirada desde el foco de color intenso hacia las sombras frías del cemento desnudo.
Esta interacción no es solo visual, es emocional. La saturación nos habla del tiempo que le queda a esa superficie. Los contrastes dramáticos, un trazo de spray cortando la textura de una pintura que se cae a pedazos, o la geometría del caos, cómo las rascaduras y grietas superficiales dibujan líneas que guían la mirada por la fachada.
También hay historias sin palabras, a veces, un simple desconchón nos habla de lo que hubo allí. Encontraréis fotos de marcas oxidadas, de manchas de ácidos o derrames de pinturas, son los fantasmas de la actividad humana, enmarcados por la decadencia de la propia pared.
Capturar estas imágenes ha sido un ejercicio de paciencia y, sobre todo, de reeducación de la mirada.
No hace falta buscar grandes paisajes para encontrar belleza; a veces,la composición más impactante está en el desconchón de la fachadade la casa de al lado.
Gracias a mis compañero Antonio por compartir esta pasión por la textura y por ver que cada pared vieja tiene, al menos, una fotografía espectacular esperando a ser capturada.





















Impactantes imágenes, eres un crack.
ResponderEliminarA veces ejercitamos abandonarnos a lo abandonado y, Miquelón, eso nos reconforta muchísimo. Maravillosa coleccion de imágenes y recuerdos.
ResponderEliminarGenial. Como siempre Miguel, algunas fotografías parecen pinturas enmarcadas.
ResponderEliminarEn cualquiera de estos universos que registras además de planetas abandonados hay almas y mentes preguntándose si forman parte de una instantánea de Miguelón.
ResponderEliminarMe gusta mucho más. Muy lograda de color, composición y técnica. Felicidades
ResponderEliminarMuy pero q muy Potente. Salu Maeztro
ResponderEliminarMe encanta este proyecto y las imágenes capturadas, así como el mensaje tan bien formulado. Enhorabuena una vez más por vuestro trabajo. Se os admira. Un abrazo.
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