Las cicatrices del tiempo (1) • Abstracción y Textura)

Hay muros que no necesitan hablar para contarnos una historia.

En nuestros pueblos, y en los rincones olvidados de las ciudades, resisten paredes que son auténticos lienzos abstractos, pintados no por la mano del hombre, sino por el paso implacable del tiempo Son paredes cubiertas de desconchones, cicatrices superficiales y capas de olvido que hoy os quiero mostrar.

Para el ojo común, esto es solo ruina o abandono. Para nosotros, los fotógrafos que buscamos la belleza en lo imperfecto, es una atracción visual imposible de no captarla con nuestras cámaras.

Al salir con Toni Clavel, nos detenemos ante una fachada que a otros les parecería insignificante, nosotros buscamos la vida de esa pared. Como podéis ver en esta primera serie de fotografías, la magia reside en el relieve de la pintura que se desprende, creando formas caprichosas que parecen mapas de mundos inexistentes.

Es fascinante observar cómo el color original lucha por sobrevivir bajo capas de suciedad o nuevas manos de pintura que también fracasaron. Cada rascadura, cada “desconchón” que deja ver el material base (sea adobe, ladrillo o cemento), es un micro-relato de resistencia. La luz rasante de la mañana es nuestra mejor aliada, resaltando el volumen de cada escama de pintura a punto de caer.
Son unos paisajes en miniatura.

En esta primera entrega, os invito a mirar de cerca. A perderos en la abstracción de estas texturas. Algunas fotos parecen fotografías satelitales, otras, obras de arte moderno que ningún artista podría replicar con tanta autenticidad. Solo vemos la materia pura interactuando con el tiempo. Es la fotografía de lo mínimo, de la “piel” herida de la casa o el edificio que nos rodea.

Texto: Miguel Sanz




















 

Comentarios

  1. Excelente serie, más que cicatrices casi parecen mapas de otros mundos.

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  2. Geniales, son muy sugerentes. Aún sabiendo lo que son invitan a dejar volar la imaginación. Me gustan Miguel, estás ON.

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  3. Un comentario que me ha mandado mi amigo Teodoro: Buenos días Miguelón. Has puesto, como el extraordinario fotógrafo que eres, en estas imágenes algo que no todo el mundo es capaz de mirar y esas señales de decrepitud hacen reflexionar sobre la caducidad de la vida y de toda materia que componen el universo: su caducidad. Y que poca gente se fija en estos detalles que nos hablan de que en este mundo nada ni nadie es eterno. Yo diría que para hacer estas reflexiones hay que ser fotógrafo observador de las cosas que pasan desapercibidas para una gran mayoría de los mortales salvo que esas imperfecciones las vean en algo muy cercano y propio para arreglarlo. Pero les lleva a la reflexión que nos llevan tus imágenes de que todo envejece a nuestro alrededor. En mi ya comienzo a ver señales de senectud y caducidad en mi propio cuerpo que un día, cada vez más cercano, se convertirá en ceniza o se descompondrá totalmente. A nivel humano yo lo veo en el Cementerio aunque raras veces contemplo restos humanos. Me daría repelús hacer fotos de restos humanos
    A pasar una bonita primavera recién llegada.

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  4. Mil gracias a todos los que hacéis comentarios. Abarzos mil

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  5. Sugerente serie, Miguel. Cómo nos gusta mirar hacia el más allá de las cosas y su inercia. Pocas salidas hacemos en las que dejemos de retratar la decrepitud en su belleza. Enhorabuena.

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  6. Gracias por qué con tú cámara nos enseñas cosas que pasan desaparecidas

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  7. Muy chulas! Soy fans de los esconchones...jeje...Ana Tabbu

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  8. Un reportaje muy interesante, curioso y muy acertado tanto en su composición como sus interesantes texturas. Enhorabuena

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